Bienveníu al capítulo más serio de esta guía: dónde comer en Asturias sin que te vendan paella con chorizo y sin que te miren como si llevaras chanclas con calcetines. Aquí
va sidra, va pinchu, va ritual, va respetu al productu.
El ritual del escanciado (léete esto antes de ir)
En una sidrería asturiana, la sidra natural no se sirve como un vino: no hay
copas individuales pa cada uno con su botellín en la mesa como si fueras a un brunch de
Instagram. Lo normal es que pidas botella (o medía) y que el ritual del escanciado marque el ritmo de la sobremesa.
¿Qué es escanciar? Ye verter la sidra desde arriba — con brazo extendíu y
muñeca firme — pa que chispe contra el borde del vaso, oxigenar la sidra y sacar el gas y el
aroma que lleva dentro. Si lo haces bien, suena como una promesa. Si lo haces regular, igual
te sale bien: lo importante ye la intención y no te quedes con la sidra “muerta” en el vaso.
El culín ye la medida asturiana de prudencia y de gloria al mismo tiempo: un
poco de sidra en el vaso, lo justo pa beberlo de un tirón. No es “un sorbito decoroso”: es
terminar el culín, dejar el vaso casi vacío, y pasar el vaso. Sí: se comparte vaso.
No te asustes: es tradición, es higiene de barra (el alcohol ayuda) y, sobre todo, es ritual social. Tú escancias, sirves un culín a tu vecino de barra, bebes el tuyo, y
el círculo continúa. Si te ofrecen escanciar, acepta con educación; si no sabes, pide ayuda con
honestidad: en la sidrería se enseña mirando.
Pinchos y barra: en muchos sitios vas a empezar (o acabar) pegáu a la barra,
con tapas frías en exposición y cosas calientes que salen a tumba abierta. El sistema puede
cambiar (pides, te apuntan, pagas al final…), pero la regla de oro ye la misma: ordeña con respetu, no acapares, y deja sitio pa la xente del barrio. Y si te
invitan a un culín, recuerda lo del inicio: siempre se acepta.
Consexu final: si vas con prisa, dilo; si vas con hambre, pide con calma; y si
vas con curiosidad, sube el tonu de la noche. La sidrería premia a quien se deja llevar… pero
sin perder los modales, que esto no ye un parque temático: ye una institución.
Sobre las valoraciones: usamos una escala que va de “buena” a “sublime”. Sublime es reservado pa sitios que son casi una experiencia religiosa (sí,
con culín incluido). 5 ye excelente: te lo recomendaríamos a un amigo sin
pensarlo. 4 ye muy buena: confiable, con personalidad, y con ganas de
volver. 3 ye buena: cumple, alimenta, y a veces eso es lo más asturiano que
hay: honestidá sin postureo.
Barrio de la Sidra (Xixón): hay varias sidrerías concentradas por la zona
de La Arena / Natahoyo. Es fácil hacer ruta, pero ojo con el horario y con el ritmo: la sidra
engaña porque va tan llisa.
Reservas: fines de semana, puentes y temporada alta pueden llenar todo. Si
vienes con ilusión (y con hambre), reserva con antelación. Si no hay hueco, no es personal:
es que aquí se cena temprano y se alarga la noche.
Esto no es una sidrería. Esto ye LA sidrería. Casa Trabanco ye el Bernabéu de la sidra, el Vaticano del escanciado, el sitio donde los asturianos llevan a la xente de fuera cuando quieren dejarles la boca abierta. Producen su propia sidra (que ye una maravilla), la comida ye espectacular, y el sitio en sí — un lagar enorme rodeado de manzanos — ye pa quedase vivir. Si solo puedes ir a un sitio en toda Asturias, que sea este. Luego nos das las gracias.
Sidra por la tarde con pinchos que quitan el sentíu, menú al mediodía, carta por la noche. Todo está riquísimo. Una de las sidrerías que nunca falta en nuestra ruta xixonenca. Si solo puedes ir a un sitio, ve aquí. Luego repite.
Llegas, te plantas en la barra, y empiezas a picar pinchos y sidra como si no hubiera mañana. La parrilla funciona de cara al público, así que ves cómo se hace tu comida. Los choricitos y el queso cabrales están pa chuparse los deos.
Muy céntrico (en la mismísima Plaza Mayor), sidra buena, comida muy buena. Eso sí, al estar en el meollo los precios suben un pelín. Pero oye, las vistas no te las quita nadie.
Aquí se viene a por el cachopo: bistec + jamón + queso + pimientos, rebozado y con patatas fritas. Un cuarto de cachopo ya es para dos personas. ¿Uno entero? Solo si llevas tres días sin comer o eres un asturiano de pura cepa.
Está en Siero (un poco fuera de Xixón, pero merece la escapada). Parrilla tipo argentina que ta pa morirse, decoración guapísima, ambiente acogedor. Ye de esos sitios de los que sales diciendo "hay que volver".
Especialidad en carnes argentinas. Si te gusta un buen chuletón o una entraña a la parrilla, este ye tu sitio. La mezcla de sidra asturiana con corte argentino suena rara pero funciona de maravilla.
Si te vas a la capital, la sidrería también se vive con intensidad. La famosa Calle Gascona es la “Senda’l culín” por antonomasia: una sucesión de locales
donde el ritual del escanciado se convierte en paseo. Es perfecta pa una ruta corta y
compartida: pocos culines en cada sitio, pinchu, y a otra sidrería. No se trata de “ganarle” a
la calle: se trata de gozarla sin prisas, con respeto al oficiu y a la xente que trabaja
en barra.
En Uviéu hay mucho más allá de Gascona (barrios, plazas, cocina tradicional, marisquerías…),
pero si vienes de fuera y quieres un “primer contacto” con la sidrería en modo ciudad, Gascona
es un buen aperitivo cultural. Luego ya te buscas sidrerías de barrio, menús de cercanía y
sitios donde el cachopo pesa lo suyo en la mesa… y en la conciencia.
💬 ¿Conoces algún sitio más? ¿Qué tal comiste? ¡Cuéntanos!
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